Tenemos en la oficina un bonito termómetro de Galileo que nos regaló un cliente. Mucha gente piensa que es decorativo y no funciona, pero lo cierto es que aunque no sea tan preciso como los medidores modernos, funciona y te da una idea muy visual y aproximada de la temperatura ambiente.
Aunque la composición de los líquidos empleados pueda variar, generalmente está compuesto por un tubo de vidrio relleno de agua con un poco de aire y un conjunto de burbujas de vidrio rellenas también de agua y aire.
Es evidente que estas pequeñas cápsulas de vidrio, que además suelen llevar una medalla indicando la temperatura, están calibradas para cada temperatura.
¿Cómo funciona? Al aumentar la temperatura, baja la densidad del agua, tanto la del recipiente como la de las burbujas, pero en éstas la diferencia es apenas apreciable, por lo que se considera constante. Por tanto, el fluido del recipiente se ha vuelto menos denso y la burbuja que antes estaba en equilibrio, por tener la misma densidad, ahora cae por ser más densa que el líquido que la rodea.
Aquellas esferas que estén calibradas para temperaturas superiores a la ambiental, flotarán, y las otras caerán al fondo. De manera que la temperatura ambiente será entre la última que flote y la última hundida.

0 comentarios