La tierra se mueve alrededor del Sol en un movimiento elíptico de traslación, este movimiento hace que se acerque o aleje del Sol, pero en el hemisferio norte, es verano cuando está más lejos e invierno cuando está más cerca.
La lógica nos dice que al acercarnos al Sol debería hacer más calor, pero ¿Por qué no es así?. La confusión viene de los gráficos que nos enseñan desde pequeños en los libros de ciencias, en los cuales representan la órbita de la tierra con una gran excentricidad (una elipse muy pronunciada), pero en realidad la variación entre el punto más cercano y más alejado del Sol es del 3.3%.
Las estaciones no están influidas por la distancia al Sol, sino más bien por la inclinación del eje de la tierra. Esta inclinación provoca que los rayos del sol incidan con mayor o menor ángulo sobre la superficie. Cuando la Tierra está más alejada del Sol, la inclinación de su eje expone al hemisferio norte, haciendo que los rayos solares incidan de forma más directa sobre el Norte que sobre el Sur y alargando el día.
Estos dos factores producen que en verano el hemisferio Norte se caliente más que el Sur, por lo tanto para nosotros, es verano. Lo mismo ocurre en el hemisferio Sur cuando la inclinación del eje de la Tierra lo expone al Sol.
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